Como futuros docentes en
formación precisamos y debemos estar al tanto de la implementación de las tics
dentro del aula. Existen distintas cuestiones de vital importancia a la hora de
analizar, comprender e implementar las nuevas tecnologías dentro de la escuela
tanto para docentes como alumnos. Los desafíos son diversos y complejos, no por
ello imposibles.
Como
señala Nicholas Burbules en la entrevista realizada por parte de Conectar
Igualdad en el año 2012, la dinámica de enseñanza-aprendizaje se encuentra
atravesada y mediatiza por distintos dispositivos tecnológicos, lo cual genera
un repensar del rol del docente. Ya no estamos frente a una relación
alumno-docente y viceversa, sino a una relación que incorpora un tercer
participante, el de las “computadoras”.
Dada la
incorporación de este factor tecnológico, el accionar docente debe entender que
los distintos dispositivos y el incremento de conexiones inalámbricas conllevan
la posibilidad de aprender en cualquier lugar y momento. Dichas herramientas de
aprendizaje que permiten acceder a la información y sus diversas fuentes crean
lo que Burbules llama aprendizaje ubicuo.
De esta
misma forma, se puede también decir que la escuela que hace uso de las tics
puede crear un aula aumentada, en la cual las nuevas circulaciones de
información y colaboración exceden el espacio físico. Al respecto, Cecilia
Sagol en el video “El aula aumentada” explica que la nueva circulación de
discursos y este traspasar del aula ayudan a documentar, a potenciar los
saberes y ampliar los horizontes virtuales que conviven en la actualidad.
Necesitamos
comprender que la inclusión de dispositivos e infraestructura tecnológica
no garantiza ni asegura una mejora educativa. Es necesario entonces, en
palabras de Cristina Velazquez, combinar los recursos tradicionales y los
recursos tecnológicos incluidos en propuestas pedagógicas sólidas.